arrastraba ciertos prejuicios y su comercialización quedaba principalmente en manos de mercadillos y establecimientos especializados. Hoy las tiendas vintage conviven con platafor- mas digitales en las que cada día se compran y venden miles de artículos. Las razones son diversas. El precio continúa siendo impor- tante, pero ya no es el único argumento. Hay quien busca prendas diferentes, modelos que ya no se comercializan o artí- culos de determinadas marcas que difícilmente podría adqui- rir nuevos. Otros consumidores encuentran en la ropa usada una forma de aprovechar durante más tiempo algo que toda- vía puede cumplir perfectamente su función. Las previsiones confirman el crecimiento de este mercado. Según el Resale Report 2026, elaborado por GlobalData para ThredUp, el mercado mundial de ropa de segunda mano podría alcanzar los 393.000 millones de dólares en 2030 y cre- cer durante los próximos años a un ritmo superior al del con- junto del mercado de la confección. También ha cambiado la percepción de la ropa usada. Lo que durante años pudo considerarse simplemente una alter- nativa económica se relaciona ahora con la reutilización, la circularidad e incluso la búsqueda de exclusividad. La ropa vintage constituye un buen ejemplo. Determinados artículos de otras décadas son buscados por su diseño, su procedencia, su calidad o simplemente porque representan una estética Una segunda que vuelve a estar de moda. Aquello que alguien decidió retirar de su armario puede convertirse años después en algo espe- cialmente deseado por otra persona. vida para la ropaLa durabilidad de una prenda no depende únicamente del tejido. Costuras, hilos, botones, cremalleras, elásticos, forros y demás componentes influyen también en su resistencia y en la La ropa de segunda mano ha dejado capacidad de conservar sus prestaciones con el paso del tiempo. Una cremallera que deja de funcionar, un elástico que de ocupar un lugar marginal para pierde sus propiedades o unas costuras que no soportan el convertirse en un mercado en uso pueden acortar considerablemente la vida de una prenda, crecimiento que está cambiando la incluso cuando el tejido principal todavía se encuentra en bue- forma de comprar, vender y reutilizar nas condiciones. La posibilidad de reparar también cuenta. Sustituir un prendas. botón, cambiar una cremallera o reforzar una costura permite recuperar muchas prendas y conservarlas durante más tiempo. Reparar y reutilizar son prácticas antiguas que vuel- ven a cobrar sentido en una industria que busca reducir la cantidad de productos que terminan prematuramente conver- tidos en residuos. ¿QUÉ OCURRE con una prenda cuando dejamos de utilizarla? Comprar ropa usada no modifica las condiciones en las que Puede permanecer durante años en el fondo de un armario, fue producida originalmente ni convierte automáticamente en acabar convertida en residuo o, simplemente, pasar a manos sostenible todo lo relacionado con ella. Pero permite continuar de otra persona. Durante generaciones, la ropa ha pasado de aprovechando algo que ya existe y para cuya fabricación ya se hermanos mayores a pequeños, de padres a hijos o de unos utilizaron materias primas, energía y otros recursos. familiares a otros. Lo que sí ha cambiado es la dimensión que La segunda mano no resolverá por sí sola el problema de ha adquirido esta práctica y la facilidad con la que hoy estas los residuos textiles, pero ofrece una posibilidad tan sencilla prendas pueden pasar a otras manos. como evidente: aprovechar durante más tiempo aquello que Hace apenas unas décadas, vestir ropa de segunda mano todavía puede utilizarse. 18 FORNITURAS