Temario Refugio del tiempo Las agendas siguen triunfando porque encierran un valor que subyace a la practicidad. También hay quien apunta que el acto de anotar citas y compromisos posee un cierto halo de romanticismo. conceder a cada tarea la atención que merece. Por este motivo, por mucha tecnología que inunde los mercados, siempre nos acompañará esa agenda tan útil para pro- ponernos una pausa, un pensamiento, el recordatorio de una reunión, la fecha de un cumpleaños o de un evento importante. Recordaba un viejo impresor que «el papel tiene paciencia», y por eso no podemos organizarnos sin esa agenda que es toda paciencia. El valor de la agenda no es la tecnología, sino la presencia. La vemos, la tocamos, la sentimos sobre el escritorio, en la cartera o en la mochila, firme, serena, aportando compromiso y estilo en una sociedad que, sea por placer o por comodidad, ni puede ni quiere renunciar a elementos tradicio- SI PENSAMOS EN UN OBJETO impere- lleno nuestra amiga la agenda, ese espacio nales como el papel y la tinta, libres de las cedero que nos hace la vida más amable, silencioso y metódico que, gracias a las exigencias y los inconvenientes tecnoló- que nos da mucho sin pedir casi nada, esa anotaciones manuscritas, nos permite gicos. es la agenda, no por casualidad es uno de sobrevivir en el caótico frenesí de la vida. Pasarán los años, pasarán las décadas, los regalos más demandados en el sector Necesitamos dejar por escrito nuestras y la agenda seguirá ocupando un lugar de del regalo promocional. En una sociedad tareas para no sucumbir a la locura. Con honor entre los artículos de papelería, con saturada de dispositivos electrónicos, las razón dijo la escritora francesa Marguerite sus cubiertas recicladas, sus diseños mini- agendas de papel han experimentado un Duras que «nada fija mejor un propósito malistas o más elaborados y sus múltiples renacer inesperado al ofrecer una conexión que escribirlo». Y eso son, en esencia, las formatos. Cada una de sus páginas es una más tangible con nuestras vidas, aleján- agendas: propósitos escritos, tal vez no promesa de tiempo bien usado y, a la vez, donos de las distracciones digitales. para la posteridad, pero sí para asegurar testigo privilegiado de lo que fue nuestro Muchos han redescubierto el placer de nuestro bienestar. Escribir a mano también pasado. ¿Quién no ha revivido lo que fue planificar y organizar en papel, disfrutando nos obliga a detenernos unos instantes. su vida simplemente con echarle un vistazo de la escritura a mano y de esa pausa que Cada anotación exige un pequeño ejerci- a una agenda de años previos? supone detenerse unos instantes para cio de atención y convierte la planifica- «El orden no es un hábito, es una forma ordenar las ideas. ción en un acto más consciente y reflexivo, de claridad», nos explicó el ilustre Johann Los tiempos cambian vertiginosamente, muy distinto de la inmediatez con la que Wolfgang von Goethe. Y precisamente por- cierto, pero la necesidad de poner orden nos movemos entre pantallas. Quizá por que necesitamos orden y claridad a nuestro en nuestras cabezas y en nuestras vidas eso sigue siendo, para muchas personas, lado, la agenda ha sido y seguirá siendo seguirá vigente siempre. Y aquí entra de una forma de pensar con más calma y de irremplazable. 14 la papelería